
Ayer a la tarde, mi hijo estaba preparándose la leche. Mientras llevaba la cuchara con chocolate en polvo a su taza, yo le dije: "con cuidado, atento a lo que estás haciendo".
Después de hacerlo, me di cuenta de la cantidad de veces que decimos cosas que están de más a nuestros hijos. Él ya estaba atento, ya lo estaba haciendo con cuidado. ¿Para qué tenía que recibir instrucciones mías? No las necesitaba, como tampoco necesita muchas otras de las que le doy. Voy a poner más atención a eso.
Lucas
(imagen tomada de http://www.flickr.com/photos/joshuakern/383853742/)